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TURISMO Y ESPECTáCULO (ER)


El autor y el valor de su trabajo: entre derechos y búsqueda de reconocimiento



Fecha: 10/01/2018   09:24  |  Cantidad de Lecturas: 658


Reconocido por sus textos teatrales en el país y el extranjero, el autor platense Daniel Dalmaroni, integrante de Argentares, estuvo en Paraná y dio a conocer el programa Argentores Federal y la tarea que desarrolla






Daniel Dalmaroni es uno de los autores teatrales que por prepotencia de trabajo han conquistado un lugar de referencia en el panorama teatral en el país. Representante de la generación de autores que creció y se consolidó desde 2001 en adelante, se vinculó a la literatura y la escritura a partir de una tía lectora y de la biblioteca de un tío que era profesor en Letras. En la adolescencia ingresó a la Escuela de Teatro y estudió Letras en la Universidad Nacional de La Plata, ciudad en la que nació. Cursó estudios de investigación teatral junto a Francisco Javier, y de dramaturgia con Ricardo Monti. Desde entonces ha transitado con constancia un camino que lo ha llevado de la docencia a la autoría y de allí a la dirección.

En 2003 el estreno en Buenos Aires de su obra “New York”, bajo la dirección de Villanueva Cosse lo situó como autor reconocido en el panorama teatral del país, y luego en el exterior. De hecho ha sido traducido al inglés, al francés y al portugués. Autor infatigable y prolífico, en 2006 presentó Una tragedia argentina; en 2007 “La vida de los demás” y en 2008 “Como blanca diosa”. Las tres pudieron verse en Paraná.

En 2008, con “Splatter, rojo sangre”, se introdujo en la dirección de su propio texto y comenzó una nueva etapa que, tuvo como un momento de brillo especial a “El secuestro de Isabelita”, en 2010. El trabajo estuvo más de tres años en cartel y una convocatoria fulgurante. Luego llegaron “Los Opas”, y una etapa intensa de dos años –entre 2015 y 2107- en la que registró 13 obras- que concluyó recientemente con “Pase de manos” y “La comunidad organizada”. Con estos dos últimos cerró una serie de cuatro textos que integran un futuro libro que espera dar a conocer en 2018. Mientras tanto, este año, se conoció su “Teatro reunido”, editado por Eudeba.

Su labor en el campo de la cultura, no se limita sólo a la escritura, sino que además mantiene un compromiso con la actividad gremial a través de su participación en la Sociedad General de Autores de La Argentina (Argentores). Como parte de su tarea, Dalmaroni no tiene inconveniente en subir a un transporte de larga distancia, un ómnibus, en Buenos Aires, para viajar a cualquier punto del país al que lo inviten. De ese modo lleva adelante el objetivo de dar a conocer la importancia de Argentores y de la función que la entidad realiza.

Con ese propósito visitó Paraná –ciudad a la que ha viajado en anteriores oportunidades– para encontrarse con la comunidad teatral local y aclarar aspectos de la tarea que realiza la institución que integra como Vicesecretario.
RAZONES PARA CUMPLIR

– ¿Por qué alguien que hace teatro debe pagar derechos de autor a Argentores?
– Es fundamental que los autores tomen conciencia de la relevancia de la tarea que lleva adelante la Sociedad y de la importancia de estar asociados. Y también es clave que la comunidad teatral sea solidaria. ¿En qué sentido lo digo? Bueno, es muy importante que se valore la tarea del autor. Por lo general en una puesta, quien escribió el texto es alguien que no se ve, que no está allí, presente en el armado y en la representación de una obra. Eso genera que quienes ponen el cuerpo se pregunten “¿por qué debo darle plata a este señor autor?” La verdad es que este señor es quien en algunos casos –y lo digo humildemente– logra que incluso un espectáculo sea visto. Por ejemplo, si decido llevar a escena “La Nona”, de Roberto Cossa; y publicito que hago esa obra de ese autor, es muy probable que en toda La Argentina asista un porcentaje más de gente a causa de que conoce la obra y tiene referencias de quien la escribió porque son “famosos”.
Por otra parte, cuando se solicita un subsidio al Instituto Nacional del Teatro existen una serie de requisitos que se requieren y que deben incluirse en la carpeta que se presenta para ser evaluados por un jurado. Algunos de esos datos pesan. Por ejemplo si entre ellos figura el nombre de un director conocido, de un actor con un currículo frondoso. En este proceso, el texto aparece como una cuestión que para el jurado es posible evaluar en forma concreta sin subjetividad, algo palpable; porque en la instancia de proyecto aspectos clave de una puesta o un espectáculo, son aun diseños: la puesta, las actuaciones, el vestuario, la técnica, son hipótesis. Entonces entendemos que el autor, desde ese lugar, es un personaje importante en el armado de una puesta en escena.
OBJETIVOS Y PRIORIDADES

– Desde tu rol de vicesecretario en Argentores ¿Cuáles son tus prioridades de gestión?
– Antes que nada me gustaría aclarar un punto: me considero antes que nada un autor. Aún antes que director y actor. Por eso siempre quise que Argentores fuese una entidad que defendiera el derecho de todos los que escriben. En este sentido, desde la Sociedad se ha hecho un trabajo muy importante en los últimos años con la creación del programa Argentores Federal, que ya cuenta con delegados culturales en la mayoría de las provincias. Vamos creciendo paulatinamente ya que no tenemos la posibilidad de armar 24 delegaciones. Pero se avanza en firme y hemos tenido buena recepción.

- ¿Por qué visitaste Paraná?
– En Paraná luego de un convenio con la Casa de la Cultura de Entre Ríos, se abrió en abril una oficina. Allí se reciben trámites de aquellas producciones teatrales que actúen en salas pequeñas y que antes debían viajar a Santa Fe a realizar los trámites administrativos. En esta oportunidad, mi visita a Paraná tiene relación con un objetivo que nos hemos trazado desde la entidad para encontrarnos con la gente de teatro en todo el país y en un contacto directo con ellos explicarles la importancia del funcionamiento y el rol que desempeña la entidad que integro. Queremos evitar malentendidos y dudas que se arrastran desde hace muchísimos años. Hay un viejo prejuicio que señala que Argentores es un impuesto más al desarrollo de la actividad teatral. No es así. La Sociedad es una entidad encargada de recaudar los derechos de autor, que son el salario de quienes trabajan en la escritura y generación de textos. Es importante que los autores y toda la gente vinculada al teatro en todo el país, sean concientes de dos cosas. La primera: cuando el autor escribe una obra y la representa su propio elenco siempre surge la pregunta: “si la plata por las funciones se recaudan en el lugar que se hace la obra, ¿por qué hay que mandarla a Buenos Aires para que después vuelva nuevamente desde allá? ¿Por qué no pagamos directamente en el lugar en que se hacen las funciones?”. La respuesta que podemos darle tiene que ver con algo vinculado en cierta medida a la confianza del autor con su propio trabajo y se relaciona a lo siguiente: ¿qué pasa si la obra de ese autor comienza a representarse en Catamarca, en La Rioja, en Santa Cruz, en Mendoza y después en 20 lugares en simultáneo el mismo año, en la misma temporada? ¿cómo hace el autor para recaudar los derechos que le corresponden con esa dispersión? Tiene que haber un ente que lo haga: eso es lo que hace Argentores, que se encarga de recaudar el dinero que corresponde al autor para entregárselo. Por esa tarea la comisión administrativa que cobra Argentores es el 13 por ciento del total que recibe el autor. Esa comisión administrativa se traduce en beneficios sociales, ya que Argentores es una entidad recaudadora de derechos de autor pero también es una entidad mutualista, que le da al socio un servicio de salud y una pensión.

– ¿Y qué sucede con los clásicos? ¿Porque también hay que pagar derechos por la representación de obras escritas por autores que murieron hace siglos y que son de dominio público?
– Ese es el segundo punto que quería plantear. Varias veces hemos recibido críticas por esta cuestión, que son de este tenor: “Así que también me cobran por representar las obras de Shakespeare. Qué, ¿también le envían el dinero a él?”. Es obvio que no le enviamos la plata a Shakespeare. Y quiero explicar para que se sepa dónde se destinan esos fondos. En nuestro país hay una ley que establece que de la representación de obras de autores fallecidos hace más de 70 años, todo el dinero que se recauda por derecho -descontando la comisión administrativa que corresponde a Argentores- lo recibe el Fondo Nacional de las Artes (FNA). Seré claro: el 80 por ciento del dinero que el FNA distribuye anualmente en subsidios, en premios, en becas, y en créditos proviene del dinero generado por la representación de obras de Shakespeare, por ejemplo. Entonces, en algún punto se trata de pensar que el dinero que entra por obras de dominio público, de alguna manera vuelve en obras, a través de becas, créditos, subsidios.
EL ORIGEN DE TODO

– ¿Cómo te vinculaste y por qué al teatro?
– Tal vez porque tuve una tía que me leía la Ilíada y La Odisea a los seis años, más allá de los cuentos infantiles que me leía mi madre. También porque tenía un tío, profesor en Letras, que tenía la biblioteca más grande que yo había visto.
A los 14 años comencé a actuar en forma vocacional y a los 16 ingresé a estudiar actuación en la escuela de teatro de La Plata. Mi idea era ser actor, pero a los dos años me di cuenta que lo que más me gustaba en ese momento era la dirección, así que estudié con Carlos Rivas en Buenos Aires.



Fuente:  10 de enero de 2018 (Eldiario/Derf)








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