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DEPORTE (ER)


La familia que volvió a La Paz y corrió el Tria



Fecha: 07/02/2018   09:32

Viven en Paraná




Marcos y Tamara Gómez convencieron a su papá Ramón para hacer la exigente competencia y el paceño se prendió, a los 46 años estuvo a la par de sus hijos y cruzaron la meta. 

Ramón Gómez nació en La Paz hace 46 años y a los 22 años se fue a estudiar y a trabajar a Paraná, donde finalmente se radicó. Allí conoció a Ester que, curiosamente también nació en La Paz pero nunca antes se habían visto. Formaron una familia y nacieron Marcos y Tamara. Sus hijos son paranaenses, pero toda su vida pasaron las vacaciones en la casa de sus abuelos de La Paz. Y en enero, La Paz es triatlón.
Todos mamaron la pasión por el evento por excelencia que tiene el norte de la provincia. Y más allá de la distancia siempre soñaron con ser parte de la fiesta, pero desde adentro. Este año no solo cumplieron el sueño, sino que además los tres alcanzaron la meta. Claro, nada hubiese sido posible sin la contención de Ester, que además de mimarlos se encarga de cocinar sano para los atletas.
Marcos tomó la punta y lo hizo por primera vez en 2015. Ese año comenzó a trabajar y se pudo comprar la bici. "Siempre nos generó una atracción lo que implica la cercanía de la gente de La Paz con los atletas y mi padre siempre fue muy fanático del deporte y me dio el impulso para empezar a entrenar", contó el joven de 24 años.

Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
La experiencia del hermano mayor contagió a Tamara, que se dio el gusto el año pasado. "Siempre en las vacaciones esperábamos el mes de enero para ver el tria. Y cuando Marcos arrancó me dieron ganas y me sumé", dijo la deportista que juega al hockey en Talleres y cursará el último año de la secundaria.
JUNTOS A LA PAR. Monchito entrenaba a la par de los hijos y los incentivaba para hacer deporte, hasta que un día lo empezaron a convencer de que tenía que correr el Tria de La Paz. La familia entrenó siempre, pero en los meses previos a la competencia le agregó intensidad. Tamara y su papá hacen dos horas de natación en las piletas del Paracao y Marcos en Rowing.
Al mismo tiempo se organizan para hacer 30 kilómetros de bici tres veces por semana. "A veces nos vamos hasta Aldea Brasilera y volvemos al palo", contó el papá. Además le suman ocho o seis kilómetros cada tanto en el Parque Urquiza o cerca de su casa.
Cuando estaban "a punto caramelo" se les cruzó un obstáculo. A Ramón le robaron la bicicleta cuatro días antes. Sin embargo la desgracia le sirvió de incentivo. Cientos de atletas se ofrecieron a prestarle una, hasta los de elite. Finalmente se decidió por una. Luego de una serie de contratiempos y desencuentros se quedó con una bici de la sobrina. "Lo primero que pedí es a Dios para que me ayudara a salir del agua porque me cuesta. Y después iba soñando. Correr por primera vez y saber que iban mis hijos fue algo emocionante", contó Ramón sobre las sensaciones de estar "en las pistas".

Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
La competencia de Sprint tiene 750 metros de natación que, en el río Paraná y por la corriente terminan siendo 1.500. Luego 20 kilómetros de ruta en bicicleta y finalmente 5 kilómetros de pedestrismo.
"Cuando estaba yendo para dejar la bici, la crucé a Tamara en el kilómetro 10 y la saludé y le grité si sabía algo de papá, pero no me escuchó. Después vi que venía a dejar la bici y ahí festejé que había salido del agua, ja", contó Marcos sobre los nervios y la tensión de la competencia y la incertidumbre de saber dónde estaba el uno y el otro. "Estaba preocupada cuando sabía que estaba en el agua, pero después conozco de su aguante y que podía", confesó la regalona.
Porque claro, corrían distintas categorías y sexo. Marcos y Ramón salieron 6 minutos antes que su hermana y su hija.
Luego de salir del agua Monchito vio la luz. Allí se encontró con la bici, su especialidad y el amor de los suyos. "Tengo muchos amigos y familiares. Fueron mis hermanos que viven en Buenos Aires y la verdad que recibí un apoyo enorme todo el tiempo. Le agradezco a Dios todo lo que me pasó", contó el papá sobre su recorrido en tierra.

Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Los tres llegaron a la meta con un par de minutos de diferencia. Marcos lo hizo en 1 hora y 33 minutos, Tamara en 1 hora y 37' y el Papi en 1 hora 45' ¡Tomá pa vo! "Lo mejor es hacer el deporte que a mí me gusta y hacerlo con la gente que más quiero es súper especial. No se compara con nada. Este fue único. Hay chicos que corren Elite que me dijeron que les hubiese encantado que les pasara lo mismo. Lo que hace mi viejo es increíble. Se baja del andamio, hace 30 kilómetros en bici, vuelve y agarra la cuchara de nuevo. Para nosotros es un ejemplo y nos demuestra que nunca es tarde para hacer cosas", contó Marcos visiblemente emocionado por el sacrificado trabajo de su papá en la construcción.
Por su parte, Tami, señaló que fue "algo único". "Es algo muy lindo. Siempre soñamos con hacerlo los tres y poder cumplirlo es algo único". Y Ramón lo remató. "Cuando llegué nos abrazamos los tres y nos emocionamos mucho", resumió.



Fuente:  07 de febrero de 2018 (UNO/Derf)








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