Grandi y Asociados Hoteles



Texto a buscar:



ir a Archivo [+]

POLICIALES (ER)


Confesión de transas, el eslabón débil del negocio



Fecha: 12/03/2018   10:02

 Fueron condenados por venta de droga y afirmaron haber entrado en ese mundo por necesidad, en una causa contaron que fue mucho más lo que perdieron




.
En una causa por venta de drogas en un barrio de Paraná, los acusados decidieron declarar en calidad de arrepentidos. El relato de cómo y por qué ingresaron en el negocio narco revela debilidades, necesidades, consumo de marihuana y cocaína, vínculos y exiguas ganancias en comparación a quienes están en la cima de la actividad comercial, pero más que nada en relación a lo que perdieron: libertad y lazos familiares.
Son, a su vez, los que llenarán las cárceles con la futura Ley de Narcomenudeo, mientras los dueños del negocio conseguirán reemplazantes. Los arrepentidos, de quienes se reserva sus identidades para proteger su integridad ya que aportaron información a la Justicia, tenían muchas pruebas en su contra producto de la investigación llevada adelante por la Policía provincial. Tal vez por eso optaron por la vía de la confesión, teniendo en cuenta, además, que se les atenúa la sanción. Sin embargo, describieron situaciones fidedignas.
Uno de los condenados, por intermedio de otro hombre vinculado al ambiente delictivo de Paraná, conoció a quien resultó ser un proveedor y distribuidor de drogas en la ciudad, mano derecha de un jefe narco. Ese sujeto le contó cómo era el negocio de la droga, y lo vio como una alternativa para ganar más dinero, por lo que se puso "a vender faso". "Compraba, guardaba y cuando me faltaba plata lo vendía –dijo–. Yo fraccionaba y vendía. Era venta al menudeo, de envoltorios con marihuana en forma de picadura", y aclaró que nunca involucró a su familia en este negocio "Llegué a comprar dos kilos como máximo por mes –continuó–.
El kilo estaba a 3.500 pesos, llegó a 3.700, y yo lo vendía a 4.500 o 4.700 pesos. Le ganaba 1.000 al kilo y lo vendía, por ejemplo, de voy a tratar de recuperar a mi hija", afirmó. En este sentido, sostuvo que el error de entrar fue suyo, admitió haber cometido un delito, pero no se considera un narco, porque este es "el que hace contactos, que va y viene con grandes cantidades".
Otro de los implicados en la causa que también declaró como arrepentido afirmó: "Necesitaba dinero para mi familia, porque no me alcanzaba la plata. No compraba mucho y solo de vez en cuando, compraba y guardaba. Vendía en me casa, tenía clientes, amigos de la zona, gente que me compraba pero no en gran cantidad. Vendía envoltorios de picadura de marihuana, un gramo por 100 pesos. Ganaba unos 600 pesos por día y vendía a la noche". Tal vez la puerta de entrada al negocio fue haber sido antes consumidor y haberse relacionado con quien luego pasó a ser su proveedor: "Consumía un poco de marihuana, y 100 pesos de cocaína todos los días", dijo. Un tercer imputado relató en su confesión la modalidad de adquisición y venta de la droga: "La picaba y hacía envoltorios, vendía a 100 gramos".
Luego admitió: "Cometí un error, arriesgué todo por 2.000 pesos mensuales. Aunque aún tengo a mi familia, esto la destruyó". A su vez, reconoció: "No tenía ninguna necesidad de andar en esto. Unos 20 días antes de caer detenido había tirado mi celular porque quería salir del negocio, la plata es tentadora". Sobre los pormenores del negocio, el hombre contó que solo se dedicaba a vender en su domicilio, ya que "ir a comprar a otro lado o vender en otros lados se complica y comienzan las represalias y tiroteos". Expresó que no sabe por qué se metió en esto, porque no le hacía falta, y dio gracias de haber caído detenido porque quizás hubiera seguido.
"Estoy mil veces arrepentido. Me den lo que me den, lo voy a aceptar y cuando salga de la cárcel un gramo a 30 pesos. Compraba de a pedacitos, 25 o 30 gramos, para vivir el día a día porque no estaba trabajando y no sabía cómo solventar a mi familia. No conseguía trabajo por ningún lado por el tema de la operación y porque no puedo hacer fuerza. Lo único que me quedaba era vender droga para mantener a mi familia, porque con la asignación no me alcanzaba".
Por último, otro transa del mismo barrio que cayó en la misma investigación, contó que "compraba poca cantidad, lo justo para sobrevivir o pasar la semana. Lo máximo eran 100 gramos y lo fraccionaba de a 100 pesos, y tenía una ganancia de 500 o 600 pesos". Recordó que ingresó al negocio: "Fue por necesidad, porque no me alcanzaba el sueldo, era para comer, no para hacerme rico. Andaba mal y consumía marihuana y cocaína. Yo vendía de las dos, pero la cocaína más que nada a gente conocida, amiga, era un grupo de unas 10 personas, y la marihuana a un grupo de amigos de 10 o 15 personas". "Yo sabía lo que hacía y estoy arrepentido, porque mi familia está sufriendo mucho", concluyó. Narcomenudeo: la confesión de transas, el eslabón débil del negocio Arrepentidos. Fueron condenados por venta de droga y afirmaron haber entrado en ese mundo por necesidad "Arriesgué todo por 2.000 pesos mensuales", lamentó uno de los arrepentidos.
Ladrón de la avioneta fue procesado por narcotráfico Darío Concepción Roas es uno de los imputados por el cinematográfico robo de la avioneta en el aeroclub de Victoria el 21 de febrero del año pasado. Estuvo prófugo hasta mediados de octubre del año pasado, cuando cayó preso durmiendo en la casa de un amigo en Posadas, Misiones, en el marco de un procedimiento por narcotráfico. A raíz de esta causa, fue recientemente procesado Según informó el diario misionero Primera Edición, el hombre de 35 años, oriundo de Buenos Aires y con ciudadanía argentino paraguaya, fue imputado por el delito de contrabando agravado de estupefacientes en grado de tentativa en calidad de "partícipe necesario". Su cómplice, un comerciante posadeño, fue procesado bajo la misma figura pero como autor del delito. El jueves 12 de octubre último, efectivos de AFIP-Aduana incautaron seis kilos y medio de clorhidrato de cocaína ocultos detrás del asiento de una camioneta VW Amarok que ingresaba a la Argentina desde Encarnación (Paraguay).
El conductor resultó ser el amigo de Roas, propietario de una cervecería, que habría funcionado como pantalla del negocio. A la hora de revisar los documentos, las autoridades descubrieron que el comerciante tenía una autorización de manejo y que la camioneta estaba a nombre de su coimputado. Tras aquel día, Roas fue trasladado a Victoria para declarar por el robo del Cessna 182 y luego regresó a Misiones. Está alojado en la cárcel de Posadas, donde estará un largo tiempo más.



Fuente:  12 de marzo de 2018 (UNO)








SEGUI LEYENDO



Agencia de Noticias DERF
E-mail:grupoderf@hotmail.com
Santa Fe - Santa Fe
Argentina

NAVEGACION

REDES SOCIALES

derf.com.ar | Facebook Facebook derf.com.ar | Twitter Twitter derf.com.ar | Google Plus Google Plus derf.com.ar | Instagram Instagram
 Lecturas Hoy: 112886 Diseño sitios WEB
Copyright ©2018 todos los derechos reservados
Diseño Web Grandi y Asociados