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SUPERLIGA - ANALISIS

Domínguez se ocupó de mostrar la mejor cara de la moneda



Fecha: 13/03/2018   16:18

Colón derrotó a Olimpo por tres a cero en Bahía Blanca con goles de Correa y Bernardi; el entrenador sabalero corrigió en el complemento lo que en la etapa inicial pudo significar ir perdiendo; primera vez en la Superliga que los Santafesinos ganan por más de dos tantos




A principio de año, en el receso de esta campaña, una de las condiciones -entre otras- que puso el director técnico fue que le trajeran dos o tres jugadores de jerarquía para reforzar el plantel y no traer por traer. La dirigencia se puso el overol y más allá de alguna que otra demora logró cerrar dos incorporaciones como Ruiz y Correa, más un tapado que terminó siendo una buena contratación como la de Gonzalo Escobar. Lo de Mariano González tal vez tuvo que ver con otras cuestiones porque el enfoque de Domínguez y los dirigentes estaba en ofensiva, principalmente.

 

Fueron cuatro jugadores los que vinieron a calzarse la camiseta rojinegra y a sumarse a los que ya estaban en la plantilla donde cabe destacar que finamente no se fue nadie. El entrenador cuando declara dice que junto a su cuerpo técnico no han encontrado el equipo titular y que por ese motivo es que van modificando partido tras partido. Pero también deja ver que le gusta la cantidad de variantes con la que cuenta en el plantel y eso lo termina llevando a cambiar de acuerdo al rival que se le presente en cada ocasión.

 

El intercambio de fichas generalmente se producen desde mitad de cancha hacia adelante, donde Colón a veces jugó con un solo delantero neto, en otras con dos, en algún pasaje tuvo tres -segundo tiempo ante Huracán-; en el mediocampo han jugado casi todos los volantes con distintos dibujos tácticos y el único que siempre fue titular es Matías Fritzler. Pero este sábado en Bahía Blanca Eduardo Domínguez probó con un esquema que no había utilizado hasta el momento y es un rombo en la mitad de la cancha con Bernardi por derecha, Guanca por izquierda, Ruiz de enlace y Fritzler como único volante tapón, hecho que en el sabalero no se ve hace bastante tiempo.

 

El fútbol en general ha ido llevando a los entrenadores a jugar con dos 5 o incluso con tres, donde dos de ellos son llamados internos que tienen la función de generar un poco más de juego y brindar más despliegue a la hora de atacar. En este caso, al orientador táctico de Colón le surgió probar desde el inicio con un solo jugador de características defensivas, no le fue nada bien y, a pesar de que no se fue al descanso perdiendo, tuvo la fortuna de contar con el ecuatoriano Alexander Domínguez en el arco que tapó un mano a mano fundamental para las pretensiones rojinegras.

 

Enfrente estaba un Olimpo que pelea por salir de la zona de descensos y que cuenta con menos armas y potencial que el conjunto de barrio Centenario: el local jugó con la obligación de ganar sin pensar en el rival de turno y Colón jugó con la obligación de ganar por fue concebido para eso y porque cuando juega contra un adversario inferior, debe dejar explícita esa superioridad. No es que los once que eligió Domínguez subestimaron al aurinegro, pero saltaron al campo de juego con baja intensidad y con mucha menos conexión entre ellos para cuando les tocó generar peligro en procura de ganar el partido.

 

En defensa vale mencionar que la idea fue la misma de siempre: si a Colón le tiran centros no hay problemas, siempre y cuando los centrales estén en sintonía. Pero Olimpo en un momento se avivó y empezó a querer vulnerar al sabalero por abajo, insistió por las bandas y le agregó entradas por la medialuna del área, pero siempre por abajo. Y ahí sí empezó a complicar al conjunto de Domínguez, porque Guanca y Bernardi no fueron eficientes en el retroceso y porque Fritzler, si bien es lo más parejo del equipo, no podía solo contra las asociaciones de los dirigidos por Bassedas.

 

En ataque no hay nada para rescatar, salvo algunas insinuaciones por derecha en donde Christian Bernardi buscaba a Toledo sobre el final de la cancha para que a su llegada, tirara el centro y Correa cabeceara. Hubo una sola situación de esas que es posible considerarla clara: el ex atacante de Godoy Cruz golpeó de cabeza pero la pelota se fue por encima porque no le pudo dar de lleno tras un roce en el camino de Guanca. Este último, demostró que con Alan Ruiz en cancha puede rendir mejor pero en Bahía Blanca estuvo borrado en la generación, lento, impreciso e indeciso.

 

Es por eso que para el complemento Eduardo Domínguez vio la necesidad de cambiar alguna de las piezas porque no atacaba pero por sobre eso, a su equipo le estaban llegando mucho. El técnico bien sabía que si no daba vuelta la moneda y mostraba su mejor cara, se volvían él y sus dirigidos con una derrota a Santa Fe, lo que claramente iba a significar un retroceso en su lucha por el objetivo además en su búsqueda de consolidarse como equipo de fútbol.

 

Al estar todos los días observando al plantel y conociendo bien lo que le puede dar un jugador y otro decidió mandar a la cancha al Polaco Bastía, un jugador de contención que, en teoría, no le iba a dar mayor generación de juego pero sí más marca que le sirva al equipo para tapar huecos en el mediocampo y que Olimpo deje de ocasionarle los peligros del primer tiempo. Vaya si acertó con el cambio que no sólo le cerró los caminos al elenco bahiense sino que el jugador que eligió para enderezar el rumbo del encuentro, fue lo mejor de esa segunda etapa.

 

Bastía hizo lo que sabe hacer y más: metió, recuperó, ayudó y le quitó preocupaciones a Fritzler, pero también rompió el partido con un excelente pase bombeado a Javier Correa que, bien habilitado, se metió dentro del área, enganchó por sobre el marcador más próximo y sacó un disparo fortísimo en el que Carranza nada pudo hacer. Uno a cero para Colón pasados los veinte minutos del segundo tiempo y la historia empezó a cambiar. Antes de eso el Polaco armó una buena jugada con Toledo donde el ex Independiente pudo habérsela devuelto pero decidió patear al arco y la pelota terminó dando en la parte exterior de la red. También Ruiz se animó desde afuera y el balón se fue por encima del travesaño.

 

Domínguez había logrado en poco tiempo que sus hombres mejoraran lo hecho en la etapa inicial, si bien Olimpo no dejó de insistir, ya no pudo ser el mismo que le ocasionó más de un dolor de cabeza al sabalero. Tiro de esquina para los sabaleros mal ejecutado e inicio de contraataque para el aurinegro, pero Fritzler desbarató el intento, Bastía sin demorarse mucho con la pelota tocó de primera para quien había tenido un flojo primer tiempo, Tomás Chancalay, y éste sin rodeos midió el pase y puso un balón preciso por bajo al segundo palo donde estaba el goleador de la tarde y de Colón: Javier Correa, segundo tanto para el cordobés que sólo tuvo que empujarlo al fondo del arco para darle a Domínguez la tranquilidad que buscó.

 

Fue contundencia pura lo del conjunto de barrio Centenario pero también es justo mencionar que mejoró en la creación de juego, en la contención y en cerrar herméticamente su arco, sin dudas la mejor cara de la moneda, lo que buscó su director técnico a partir del ingreso de Adrián Bastía y que, cuando muchos creyeron que se estaba equivocando, dio en la tecla para que Colón se traiga a Santa Fe tres puntos vitales en su lucha por ingresar a la Copa Libertadores de América. En ese aspecto, cuerpo técnico y jugadores sabían que la diferencia de goles pesa mucho en las ubicaciones y, sin merecerlo tal vez, llegó el tercer gol en los pies de Bernardi que había tenido un bajo rendimiento. El ex Instituto la pinchó por sobre la humanidad de Carranza quien dio un rebote largo tras un remate rasante de Alan Ruiz.

 

Resultados así le fueron esquivos a Colón a lo largo de esta Superliga dado que nunca pudo ganar por más de dos goles, ya sea por la forma de jugar -depende del entrenador- o por la falta de eficacia -depende de los jugadores-, pero lo cierto es que ganó de visitante, sin subestimar a su rival y sabiendo corregir lo mal hecho. Lanús es la próxima parada este viernes en el Brigadier López y en el horizonte sólo hay partidos del campeonato local, donde deberá seguir sumando y en lo posible ganar aun jugando mal.

 

El segundo tiempo en Bahía Blanca mostró la mejor cara de la moneda sabalera y fue mérito principalmente de Eduardo Domínguez que en el entretiempo además de hacer una sustitución, retó cual padre a sus jugadores para que despertaran de la siesta, reto que llegó en el momento indicado para que Colón gane y siga creyendo.



Fuente:  13 de marzo de 2018 (Mauricio Pelletti para Agencia DERF)








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